Defender la vida después de 100 años de aborto legal

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Por el Padre Shenan J. Boquet – Presidente de Vida Humana Internacional. 

En su aparición a la Hermana Lucía el 13 de julio de 1917, Nuestra Señora de Fátima le dijo, “Rusia esparcirá sus errores por todo el mundo, levantando guerras y persecuciones contra la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá muchos motivos para sufrir y varias naciones serán aniquiladas”.

Esta afirmación se ha interpretado generalmente como una referencia al error del comunismo. De hecho, Rusia difundió este horrible error por todo el mundo. El resultado fue una guerra global y un sufrimiento indecible, muerte, inanición y pérdida de las libertades básicas.


Sin embargo, es importante darse cuenta de que el comunismo es mucho más que un simple error político. También es un error religioso, ético, social y humano. La ideología comunista no ve a los seres humanos como personas únicas hechas a imagen y semejanza de Dios y, por lo tanto, de valor inestimable. En cambio, dentro del comunismo, el estado, más que el individuo, es visto como el bien supremo.

Como escribió el Papa San Juan Pablo II, un gran oponente de la ideología comunista, en Centessimus Annus: “El error fundamental del socialismo es de naturaleza antropológica. El socialismo considera a la persona individual simplemente como un elemento, una molécula dentro del organismo social, de modo que el bien del individuo está completamente subordinado al funcionamiento del mecanismo socio-económico”.

Esta visión de la persona humana tiene innumerables consecuencias perniciosas, de las cuales los horrores del Gulag son solo un ejemplo. Como he observado a menudo, toda la cultura de la muerte descansa sobre el podrido fundamento de la negación del valor intrínseco y dado por Dios a cada persona.

No debería sorprender, entonces, que la Unión Soviética comunista fuera la primera nación del mundo en legalizar el aborto, en 1920. En solo dos días, conmemoraremos el sombrío centenario de la decisión de Lenin de permitir la matanza de niños en la Unión Soviética - 18 de noviembre de 1920.

La mentalidad del aborto.

Dentro de Rusia, el efecto de la legalización del aborto fue catastrófico. Con el tiempo, Rusia obtendría la terrible distinción de tener la proporción más alta de abortos por nacidos vivos del mundo, con una asombrosa proporción de tres a uno. Es decir, por cada bebé que nació vivo, otros tres bebés fueron abortados.

El número de abortos en la Unión Soviética llegó finalmente a niveles tan asombrosos que Josef Stalin prohibió el aborto en 1936. Esto no se debió a que respetara la vida humana, sino más bien porque vio que estaba debilitando a su nación y diezmando a la población de Rusia, que estaba ya cayendo debido a las diversas purgas y al hambre de millones. Incluso después de la decisión de Stalin, sin embargo, los abortos ilegales continuaron en gran escala, hasta que el aborto fue legalizado nuevamente después de su muerte en 1954.

A raíz de la decisión de la Unión Soviética de legalizar el aborto a escala industrial, la matanza de niños se ha extendido como un cáncer maligno. Más de 130 países han legalizado el aborto, legalizando el asesinato de más de 40.000 niños por nacer todos los días en todo el mundo. Desde que Estados Unidos legalizó el aborto, se estima que entre 62 y 67 millones de niños no nacidos inocentes han perdido la vida por el violento crimen del aborto.

El aborto es la principal causa de muerte a nivel mundial. Se estima que en los últimos 100 años, más de mil millones de niños no nacidos han sido asesinados a través del cruel crimen del aborto. En todo el mundo, toda la mentalidad social ha cambiado, de modo que el acto criminal y asesino del aborto se ha convertido ahora en una parte normal de la vida.

Una "mentalidad" es una actitud mental, una forma de pensar. Se establece cuando una persona, grupo o sociedad reacciona automáticamente a una situación sin pensar en las consecuencias. Una “mentalidad” es muy difícil de corregir ya que está protegida por suposiciones inconscientes que son preservadas por un comportamiento y un hábito consistentes.

Como dice el Catecismo: “El pecado crea una propensión al pecado; engendra el vicio por la repetición de los mismos actos. Esto resulta en inclinaciones perversas que nublan la conciencia y corrompen el juicio concreto del bien y del mal. Así, el pecado tiende a reproducirse y reforzarse, pero no puede destruir el sentido moral en su raíz”. (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1865)

Cuando la Unión Soviética legalizó el aborto a escala industrial hace 100 años, sentó el ejemplo para todo el mundo, sentando las bases para que se extendiera la mentalidad del aborto. Primero trazó el curso que muchas otras naciones seguirían pronto. De hecho, el decreto soviético que legalizaba el aborto era una especie de clase magistral diabólica en el tipo de argumentación engañosa que pronto sería imitada por los activistas pro-aborto en todo el mundo para legalizar el aborto.

Prohibir el aborto, decía el memorando del gobierno soviético, simplemente ha “impulsado la operación (se refiere al aborto) a que se convierta en clandestino y convierta a la mujer en víctima de charlatanes mercenarios que a menudo son ignorantes que hacen profesión de operaciones secretas”. Como consecuencia, afirmaba el memorando, las mujeres están muriendo por abortos ilegales. Este es el infame argumento del “aborto clandestino o ilegl”. Si bien afirma que el aborto es "malo", el memorando continúa afirmando que, no obstante, el gobierno legalizará el aborto, porque el gobierno está "ansioso por proteger la salud de las mujeres". 

Este cartel de propaganda soviético dice: "Los abortos producidos por abuelas o parteras no solo paralizan a las mujeres, sino que a menudo conducen a la muerte". 

El decreto del gobierno también afirma que, bajo el régimen soviético, el gobierno espera la "desaparición gradual del aborto". Por supuesto, esto era una ficción absurda. El aborto no desapareció en la Unión Soviética. En cambio, se generalizó tanto que incluso Stalin tuvo que tratar de reducirlo, para que su país no implosionara desde adentro. Incontables millones de niños fueron abortados y sus madres sufrieron las heridas físicas, psicológicas y espirituales que inevitablemente siguen al aborto. Y así, ha sucedido en todos los países que posteriormente legalizaron el aborto, usando los mismos argumentos que el gobierno soviético.

La Unión Soviética sembró el viento y ahora el mundo está cosechando el torbellino. Rusia, de hecho, ha extendido sus errores por todo el mundo.

Conmemorando la sombría realidad de Rusia

El gran defensor de la vida y la familia, el Papa San Juan Pablo II, llamó a cada uno de nosotros a activar una “gran campaña en apoyo de la vida” diciendo que debe haber una “reafirmación vigorosa del valor de la vida humana y su inviolabilidad, y al mismo tiempo un llamamiento urgente dirigido a todas y cada una de las personas, en nombre de Dios: ¡respetar, proteger, amar y servir la vida, toda vida humana!”

El Santo Pontífice añadió: "¡Sólo en esta dirección encontrarás justicia, desarrollo, verdadera libertad, paz y felicidad!"

Para romper el ciclo perverso, debemos despertar la conciencia de la sociedad sobre la violencia del aborto y su mentalidad destructiva.

Vigilias de oración a nivel mundial

Por esta razón, el equipo provida de Vida Humana Internacional en colaboración con otros líderes internacionales pro-vida está organizando vigilias de oración mundiales para la protección de todos los niños no nacidos, así como días de arrepentimiento del 18 al 21 de noviembre de 2020.

Alentamos a los grupos provida de todo el mundo para que ayuden a organizar las Santas Misas, la Adoración Eucarística, las Procesiones del Rosario o cualquier otra forma de reunión de oración que corresponda a las posibilidades dentro de sus respectivas comunidades de fe. Si no es posible organizar una actividad en grupo, entonces cada persona puede unirse en oración a los diversos programas que ocurren en todo el mundo.

El mal siembra división y caos y se nutre de nuestra falta de unidad en este tema preeminente, que impacta no solo el comienzo de la vida, sino la vida en cada etapa. Necesitamos romper el ciclo de apatía y despertar la conciencia de la sociedad y de cada individuo a este mal. La cultura de la muerte quiere que guardemos silencio y aceptemos lo que “es”. Pero no podemos callar mientras una sola vida esté amenazada.

En Estados Unidos, como en muchos países occidentales, los progresistas y los deconstruccionistas sociales están buscando formas de adoctrinar aún más a los ciudadanos para que acepten y normalicen la violencia y el crimen del aborto, al tiempo que nos dificultan el ejercicio de nuestra libertad religiosa y de expresión. Estas vigilias de oración ayudarán a aguijonear la conciencia.

Creo que la oración ferviente, los actos de penitencia y la conciencia social pueden salvar a muchos niños por nacer, provocar cambios en la cultura del aborto a nivel mundial y lograr lo que el Papa San Juan Pablo II llamó una Cultura de la Vida.

Los líderes internacionales pro-vida están pidiendo especialmente que el 18 de noviembre sea un Día de Arrepentimiento, llamando a todos a reconocer los pecados personales y nacionales que han permitido que la maldad del aborto se perpetúe.

En última instancia, solo hay una respuesta al holocausto del aborto: debemos volvernos a Dios. Depende de cada uno de nosotros dar un ejemplo de arrepentimiento, enmienda y conversión.


https://www.hli.org/2020/11/defending-life-100-years-abortion/