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Detengamos la sexualización de nuestros hijos.

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Por el Padre Shenan J. Boquet – presidente de Vida Humana Internacional

Publicado el 12 de diciembre del 2022

 

Una de las cosas más difíciles de observar la radicalización y el creciente poder de la agenda LGBT en los últimos años ha sido ver a los revolucionarios sexuales apuntando a los niños, las víctimas de una cultura sobresexualizada y de la explotación de adultos.

Los defensores de esta agenda y la sexualización de nuestra juventud, alentados en los niveles más altos del gobierno, han trabajado arduamente para normalizar su agenda, buscando formas creativas de exponer a los niños a material sexual. Su objetivo es sembrar confusión y manipular a los niños. Desde libros obscenos en las bibliotecas escolares hasta contenido explícito en el entretenimiento, los niños desde preescolar hasta la escuela secundaria se enfrentan a contenidos cargados de contenido sexual, mientras que los adultos en su vida no hacen nada o hacen muy poco para protegerlos.

Mira esta reciente entrevista encubierta de Proyecto Veritas con Joseph Bruno, el decano de estudiantes de una escuela privada en Chicago. Durante la entrevista, Bruno se jacta de haber traído un “centro de salud” LGBT a la escuela durante la Semana del Orgullo Gay. Bruno relata alegremente cómo el presentador pasó varios juguetes sexuales para que los niños pudieran jugar con ellos.

Luego, el investigador que asistió a este evento le preguntó si los padres se enfadarían si se enteraran lo que había acontecido. “No”, respondió Bruno, aparentemente desconcertado por la pregunta. “Es sexo gay”. También señaló que había traído a una drag queen y que no pide permiso a los administradores de la escuela para tales actividades, porque sabe que su respuesta sería: "¡Todo eso es maravilloso!"

En otras palabras, los padres y los administradores aceptan que todo esto es simplemente parte de una educación moderna en la escuela privada con un valor de $40,000 al año de sus hijos.

 

Balenciaga (empresa de moda de alta costura) y la sexualización de los niños.

La palabra inocente significa “libre de daño”.

La inocencia de un niño es estar libre de la conciencia del mal, vivir y actuar como hijos e hijas hechos a imagen y semejanza de Dios. Como los padres han dado a los niños su vida, acogiéndolos, son los primeros educadores. Son ellos quienes deben crear un ambiente que respete la dignidad inmutable de sus hijos, enseñándoles el amor a Dios, a sí mismo y al prójimo, brindándoles una educación integral que promueva una vida de virtud y santidad, estando siempre atentos a lo que sea o quien sea que haga daño.

Aunque los padres y educadores modernos parecen haberlo olvidado por completo, la infancia puede y debe ser una época de inocencia y asombro. Debe ser un tiempo para que los niños exploren el mundo y desarrollen sus personalidades sin cargar con las complejidades y los problemas morales que enfrentan los adultos.

Sin embargo, en los últimos años, bajo la apariencia del “Orgullo” LGBT, los activistas radicales han buscado deliberadamente sexualizar a los niños.

Un claro ejemplo de esto es la controversia provocada por una reciente campaña publicitaria de la empresa de moda de alta costura Balenciaga. Esta empresa, que tiene vínculos con celebridades destacadas como Kim Kardashian, publicó recientemente fotografías de marketing que muestran a dos niñas. Inquietantemente, las niñas sostienen ositos de peluche vestidos con lo que se conoce como equipo de “sadomasoquismo” también denominado BDSM (El término BDSM se usa comúnmente para describir actividades consensuadas que contienen elementos sádicos y masoquistas).

Es decir, los peluches iban vestidos como si fueran partícipes del BDSM, es decir, un conjunto de prácticas sexuales perversas y violentas. Uno de los osos incluso parecía tener los ojos hinchados, como si lo hubieran golpeado. Peor aún (si pudiera ser peor), es que en otra campaña reciente de Balenciaga había una copia de una decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos sobre las leyes de pornografía infantil.

En una señal de que quedan algunos restos de cordura en nuestra cultura, la reacción contra la campaña publicitaria no se hizo esperar. Finalmente, Balenciaga se vio obligada a eliminar su cuenta de Instagram.

Sin embargo, aunque personas de ambos lados del espectro político han condenado las imágenes, algunos comentaristas han señalado que las celebridades asociadas con Balenciaga aún no han cortado lazos. Como señaló un valiente comentarista en el Daily Beast de extrema izquierda, numerosas celebridades y empresas han sido “canceladas” de inmediato por delitos mucho menos atroces.

“Que la gente no esté indignada, y faltar al trabajo con sus carteles, o ir al juzgado o ir a Balenciaga para reclamar activamente, y las estrellas no borren sus redes sociales e Instagram con todo su equipo de Balenciaga es repugnante”, dijo Jeff Schroeder en un diatriba que se volvió viral en las redes sociales. “Kim Kardashian, te avergüenzas a ti misma. Eres multimillonaria, no necesitas esta empresa”.

Sin embargo, lo que Schroeder no notó es que una de las razones por las que la indignación de la izquierda ha sido tan silenciosa es que la hipersexualización de los niños se está normalizando cada vez más. Durante décadas, la industria del entretenimiento les ha dicho a las jóvenes, especialmente, que para ser populares, famosas y poderosas, deben hacer alarde de su sexualidad como lo hacen sus estrellas pop favoritas. Este mensaje ha alcanzado nuevos mínimos en los últimos años, con muchas estrellas del pop recurriendo a travesuras cada vez más extremas y sexualmente explícitas para acaparar los titulares.

Sin embargo, cada vez más, es el movimiento LGBT la fuente de las violaciones más atroces de la inocencia infantil. Muchos activistas LGBT ahora proclaman abiertamente que los niños deben estar expuestos a exhibiciones sexuales altamente gráficas, para enseñarles cómo ser “tolerantes” y más “acogedores”.

Las escuelas y las bibliotecas deberían tener “drag Queens” para bailar provocativamente para los niños y leer libros, normalizando todos los estilos de vida sexuales posibles. Los niños deben ver desnudez y “perversiones” LGBT en los desfiles del orgullo gay.

Los niños deben conocer todas las prácticas extrañas y peligrosas y las drogas necesarias para presentarse como un género diferente.

Como dijo recientemente un maestro “transgénero” en Luisiana, el objetivo principal es confundir a los niños tanto como sea posible sobre la sexualidad y el género. “Todos los niños están confundidos y se preguntan: ¿porqué tengo bigote si soy una niña?, ¿si ahora soy el Sr. Banghart porqué estoy tratando de parecer un niño, etc.”, escribió el maestro Blaine Banghart en una publicación en sus redes sociales. El maestro agregó: “Aunque algunas de las reacciones son hirientes (no estoy enojado, son niños y no tienen intenciones de hacer daño), en su mayoría solo disfruto la confusión de los niños sobre “lo que soy”.

Estas declaraciones son suficientes para hacer hervir tu sangre.

 

Los obispos dicen las cosas como son.

En una entrevista reciente con el Registro Católico Nacional, el obispo Thomas Daly de Spokane, Washington, dijo algunas verdades duras sobre la naturaleza depredadora de la agenda LGBT radical.

El obispo Daly es el presidente del Comité de Educación Católica de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB). En la entrevista, dio la alarma sobre cómo incluso algunas escuelas católicas están permitiendo que los estudiantes “elijan sus propios pronombres” y lo justifiquen como “ser afirmativos y acogedores”.

El obispo argumentó que este fomento de la ideología de género es una forma de “compasión fuera de lugar” que está llevando a que la ideología de género se vuelva “desenfrenada en la sociedad”.

No se anduvo con rodeos, argumentando que: “afirmar a los niños en su confusión de género lleva a los niños a convertirse en “los huérfanos modernos de la sociedad”, que están siendo utilizados como experimentos por adultos que realmente no tienen en mente los mejores intereses de los jóvenes”

Nada más cierto. Mucho de lo que está sucediendo en nuestras escuelas y entretenimiento es una forma de “experimentación” en los niños por parte de adultos depredadores que no tienen respeto por la belleza de la infancia. Parecen haber olvidado por completo que existe la inocencia.

Para los padres, la explosión de la ideología LGBT radical, particularmente en cuestiones de género, puede ser profundamente desorientador. Reconociendo esta crisis, al menos dos obispos de Estados Unidos han producido excelentes materiales educativos, guiando a los católicos a través de este tema desde el punto de vista de la enseñanza católica. El primero, del obispo Michael Burbidge de la Diócesis de Arlington, se titula “Una catequesis sobre la persona humana y la ideología de género”. El segundo, del arzobispo Jerome Listecki de Milwaukee, se titula “Catequesis y política sobre cuestiones relativas a la teoría de género”.

Ambos obispos señalan que los niños corren un grave riesgo por esta ideología radical.

“La aceptación y/o aprobación de la supuesta identidad transgénero de una persona es particularmente peligrosa en el caso de los niños, cuyo desarrollo psicológico es delicado e incompleto”, escribió el obispo Burbidge, señalando que en un momento de tanta confusión, lo que los niños necesitan es claridad. y afirmación de su identidad y dignidad dadas por Dios.

“En primer lugar, un niño necesita saber la verdad: él o ella ha sido creado hombre o mujer, para siempre. Afirmar la autopercepción distorsionada de un niño o apoyar el deseo de un niño de ser alguien que no sea la persona (hombre o mujer) que Dios creó, engaña y confunde gravemente al niño acerca de quién es él o ella”. El arzobispo Listecki estableció sabiamente una serie de políticas para su diócesis, que incluye la prohibición del uso de “pronombres preferidos” en las organizaciones católicas. “Permitir la designación de un pronombre preferido, aunque a menudo se pretende como un acto de caridad, en cambio promueve la aceptación de la separabilidad del sexo biológico y el género y, por lo tanto, se opone a la verdad de nuestra unidad sexual”, escribió el arzobispo.

 

Lucha por la inocencia.

Jesús se preocupó mucho por los jóvenes e inocentes, por lo que algunas de las palabras más fuertes de Cristo se reservaron para aquellos que harían daño a los niños: “Cualquiera que haga pecar a uno de estos pequeños que creen en mí”, dijo, “más le valdría que le colgaran al cuello una gran piedra de molino y que lo hundieran en lo profundo del mar” (Mateo 18:6).

La respuesta natural de los adultos a cualquier intento de robar la inocencia de los niños es sentir indignación y luego trabajar para proteger a esos niños. Sin embargo, debido a la propaganda de los activistas LGBT, muchos padres, maestros y líderes morales tiemblan ante la idea de hablar en contra de los ideólogos, por temor a ser acusados de ser “intolerantes” o (Dios no lo quiera) “poco acogedores”.

Jesús es el Buen Pastor, que protege a Su rebaño de los estragos de los lobos. Es bueno ver a estos obispos hablar. Como dijo el obispo Daly, los obispos son “sucesores de los apóstoles y eso no significa ser miembro de un club de campo, significa que tenemos que proteger a nuestro rebaño”.

Combatir la sexualización y la explotación de los niños por parte de los adultos requiere coraje, atención concentrada y una determinación inquebrantable. Esperemos que más líderes espirituales, padres, educadores y líderes hablen y luchen por la inocencia de nuestros niños, manteniéndolos libres de daño.

 

https://www.hli.org/2022/12/stop-the-sexualization-of-our-children/

 

 

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